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Un mito en la bruma

(Getaria)
Cuenta una leyenda que en Getaria vivía un joven pescador de robusta belleza e ilimitada bondad llamado Queta, cuyo corazón disputaban dos fogosas damas, las señoras de Itegui y Alsacarte. El garzón, halagado pero vencido por su natural timidez, apenas respondía a las lisonjas de una u otra, lo que sembró el desconcierto primero y despertó las iras después de las pretendientes, que terminaron por acusarse mutuamente del fracaso de su común empresa amatoria. Esto duró hasta una tarde en que Queta, de paseo por una llanada de la ladera de Golindo -la hoy denominada Palestra de las Damas-, encontró a las dos mujeres batiéndose cruelmente a golpes y zaleos, rabiosas y frustradas como sólo los amantes sin correspondencia llegan a envilecerse.

El bueno de Queta, horrorizado en su sensibilidad y confundido el entendimiento, no pudo soportar la culpa de tan violenta discordia y pidió a los cielos que lo convirtieran en piedra. Su rogativa fue atendida, y en ese mismo instante emergió de las entrañas del mar una isla arenisca de imponente cuerpo alomado semejante a un ratón gacho, cerrando la ensenada de Getaria: este es el origen del monte San Antón.

Demudadas de vergüenza y, a desesperadas sabiendas de que el objeto de sus desvelos había escapado de la condición humana para convertirse en parte física del paisaje getariarra hasta el fin de los tiempos, las galantes Itegui y Alsacarte imploraron entre gritos y lágrimas sufrir la misma suerte: escuchadas por las potentes deíficas, hoy descansan como brazos de piedra en las denominadas Punta Altzokoarri y Punta Iteko, próximas pero distantes y con la mirada eternamente puesta en el amado Queta.
Leyenda de AITTITTA MAKURRA
(Lekeitio)
Aittitta Makurra
Cierta tarde, uno de los pescadores más famosos de Lekeitio, conocido por ser patrón de embarcación y muy diestro lanzador de arpón contra ballenas, quedó en el muelle sin conocimiento debido a un ataque. Se le llevó a un “txalupa etxe” y se llamó al médico. Vino con toda urgencia, examinó al enfermo e hizo cuanto estuvo en sus manos para reanimar al patrón.

Pasaba en aquel momento por el muelle un humilde pescador que vivía en Lekeitio. Se acercó al local donde yacía el patrón y observó lo que estaba sucediendo. Salió y se encontró junto a la puerta con un hombre bien trajeado y le dijo: “a este hombre nada podrá hacer el médico pero tú lo podrás salvar si haces lo que te digo”. Le manifestó que se metiera nuevamente en el “txalupa etxe” y ordenara a la que allí estaba encargada de la cocina, que pusiese una sartén con aceite de oliva, un poco de miel y manteca y que, una vez frio el producto, lo fuese colocando en la frente del enfermo.

Después de todo el proceso, volvió en sí el patrón y el marinero salió del local tranquilo y contento. Pero en la calle fue nuevamente abordado por el personaje que le había indicado lo que debía hacer. Y éste le dijo: “has visto cómo ha reaccionado el patrón, y desde ahora vas a ser tú un hombre que ha de curar toda clase de enfermedades y llegarás a vivir hasta cien años, pero al atardecer de todos los días tendrás que mirar al tejado de tu casa. Una vez que hayas cumplido los noventa años y cuando allí veas que ha nacido la hierba denominada ‘orma belarra’ te puedes preparar para morir. Yo soy la muerte, aunque esté completamente disfrazado, y te diré que tu recuerdo perdurará para siempre en Lekeitio.”

Cumplidos ya los noventa años, un día de verano, al asomarse al camarote, distinguió la famosa ‘orma belarra’. Se despidió de su mujer y se dirigió a la playa. Pero al llegar hacia la mitad vio a su viejo amigo, que en esta ocasión iba con su verdadero aspecto de la muerte. Cuando ésta le tocó, el pobre pescador quedó convertido en piedra. Y ahí lo tenéis, en medio de la playa Isuntza. Y se le comenzó a llamar Aittitta Makurra (abuelo inclinado).
Leyenda de la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua
(Ondarroa)
Los vecinos de Ondarroa trataron de construir un templo en el sitio que hoy ocupa la iglesia parroquial, mas los materiales reunidos de día en aquel lugar, eran transportados de noche por algún poder misterioso a sitio más elevado donde, por fin, entendiendo que así sería la voluntad divina, fue construida la Iglesia de Nuestra Señora de la Antigua.

En un lugar muy próximo a la dársena actual de Ondarroa, bajo el paraje denominado Arta, hay una pequeña cueva en las rocas que la mentalidad popular señalaba como la cueva a la que bajaba la Virgen de la Antigua en noches de temporal para socorrer a los pescadores.
Leyenda de la Isla del Fraile
(Lemoiz)
Cerca del rompeolas puede encontrarse una peña con forma de mujer sobre la que circula una antigua leyenda:
Hace muchos años, un marinero salió a pescar en su barco. Al ver que no regresaba, su mujer empezó a ir cada noche al puerto a esperarle. Pasaron los años, ella le dio por muerto y se convirtió en piedra.

Pero un día, el marinero regresó. Al ver que su esposa se había convertido en piedra, el marinero se ordenó fraile y se retiró a una isla situada entre Armintza y Plentzia. Allí, el también acabó convirtiéndose en piedra. De ahí que a esta isla se la llame Isla del Fraile.
Leyenda de la Isla de Izaro
(Bermeo)
22 de Julio - Santa María de la Magdalena
La tradición dice que tras un litigio entre Bermeo y Mundaka sobre la posesión de la Isla de Izaro, éste quedó ventilado en una regata entre dos tripulaciones representativas de cada pueblo, actuando los de Elantxobe como árbitros. En la dura competición, la trainera de Bermeo embistió una roca con tal fuerza que se partió y un marinero se ahogó. Con ello, Bermeo, que perdía un hombre, ganaba una Isla.

A pesar de la leyenda, la isla de Izaro siempre ha estado bajo jurisdicción de Bermeo. Si bien, por su especial enclave, el Ayuntamienteo de Bermeo constata tal jurisdicción cada 22 de Julio, festividad de la Magdalena. Durante una romería marítima el alcalde arroja en aguas de Izaro una teja bermeana, lo que viene a representar que las goteras procedentes de los tejados de Bermeo llegan hasta el lugar donde cae la teja en el agua. El paseo marítimo continúa hasta llegar a Elantxobe. En este puerto, el alcalde da la bienvenida al de Bermeo, haciéndole entrega de su vara de mando, que este último detenta durante su permanencia en la localidad. Por último, a media tarde, parten hacia Mundaka, donde se repite la ceremonia. La romería continúa en Bermeo con actuaciones musicales y gran animación dada la afluencia de visitantes.